Escrito por Rhadamanthys Wyvernpride

Los orgullosos guerreros orcos del Clan Circonio eran unos poderosos representantes de las fuerzas de la Horda hasta que fueron derrotados por los humanos durante la Segunda Guerra. Los humanos. No se limitaron a desarmar a mi gente y encerrarla en campos de internamiento. Uno de los responsables del campamento incluso robó nuestro estandarte y usurpó el nombre de mi clan. Así fue como mis padres me contaron la historia.

Los humanos. Toman lo que quieren y desechan lo que no les interesa. La humillación fue tan grande que mi gente no hizo el más mínimo intento por escapar. Preferían permanecer encerrados y resignarse a su suerte que enfrentarse a la realidad. Allí pase mi niñez, encerrado en una prisión de las montañas Alterac. Mis padres murieron de tristeza, junto con muchos otros orcos, a medida que transcurrieron los años. Sin identidad, sin pertenecer a ningún clan, no tenía ningún objetivo en la vida más que esperar el final.

Cuando Thrall liberó a los orcos de la esclavitud, yo era demasiado joven para unirme a los guerreros que combatieron a la Legión Ardiente. Fui dejado atrás y permanecí lejos del frente, junto a los ancianos y a los niños, durante la gran batalla del monte Hyjal. Y en esa batalla vencimos. Los orcos se liberaron por fin de la influencia de los demonios.

Al llegar el momento de construir un nuevo mundo para nosotros permanecí junto a los ancianos, quienes habían llegado a convertirse en una figura paterna para muchos de nosotros, los más jóvenes. En las montañas Stonetalon, cerca de los nidos de los Wyverns, mis ancianos compañeros comenzaron a trabajar en recuperar la herencia que la Legión Ardiente nos había robado. Con la ayuda de los nobles tauren, los ancianos estudiaron los poderes de los elementos y llegaron a convertirse en sabios shamanes.

Conviviendo durante años, nos fuimos convirtiendo poco a poco en una familia, y los tauren empezaron a llamarnos el clan del Wyvern, nombre que adoptamos con orgullo. Pero la edad acabó venciendo a nuestros ancianos shamanes y, poco a poco, fueron dejando este mundo. Cuando alcancé por fin la madurez suficiente como para comenzar mis estudios, y con la bendición de los ancianos supervivientes, viajé a la recientemente fundada nación orca de Durotar para formarme como shaman junto a los guerreros de Thrall.

Mi nombre es Rhadamanthys y soy un hijo del clan Wyvernpride, el Orgullo del Wyvern. La vida de un aprendiz de shaman es dura, pero me esforzaré con todo mi ser para honrar a mis ancianos y defender a la Horda. No volveremos a ser esclavos de nadie.