La invasión silenciosa.
Escrito por Tazar Inglorion
Tras rescatar a Raschal, Tazar decidió continuar con la investigación de los insectos de Silithus, por lo que viajó a Tanaris, uno de los lugares que colinda con el que se supone que es el cenit de la infestación insectívora. Tazar quería investigar si en ese lugar habían surgido también ramificaciones.
Tanaris era un desolador desierto, más árido y seco que el interior del cráneo de un pro del servidor Spinebreaker. Las tormentas de arena eran casi constantes, algo que molestaba en los ojos de colmillitos, la montura felina de Tazar.

La fauna de ese desierto estaba compuesta por hienas, lagartos gigantes, buitres, escorpiones, junto con ladrones y contrabandistas que usaban las arenas de Tanaris para esconderse de la justicia. Gadgetzan es además de un pueblo neutral bajo el control de los goblins, es la puerta de este desierto. En Gadgetzan se pueden encontrar miembros de la horda con los de la alianza en ese mismo lugar ya que los goblins mantienen la paz de forma tremendamente estricta, cualquiera que ose perturbar el orden en Gadgetzan se verá rodeado de un puñado de goblins arremetiendo contra él maza en ristre, y con seguridad que eso será la último que vea en su vida.
Tras indagar un poco en el pueblo, Tazar se dirigió al sur del desierto, a la zona mas peligrosa de todas y allí los volvió a encontrar, los insectos de Silithus. Resultaba evidente que habían surgido de las profundidades de la tierra irrumpiendo a miles en un basto terreno que ya tenían dominado por completo, lo que sugirió a Tazar que aquella invasión se habría producido hace ya algún tiempo.

- Se extienden cada ver mas y de forma silenciosa. ¿Cuando atacarán?.- Se preguntó el elfo.
Subió a su montura y cabalgó en dirección a Gadgetzan. Mientras, Tazar seguía dándole vueltas en su cabeza al asunto que tría entre manos. Debía de investigar mas, le causaba curiosidad conocer el nombre de ese dios que controlaba a los insectos. Pero debía de posponer sus investigaciones, había otros asuntos que reclamaban su atención.
