Escrito por Khondor Tharauman

La fea cara de un gnoll adornaba la entrada a la posada de Lakeshire. El cartel de “Se Busca” llamó mi atención, dado que prometía una recompensa por la cabeza de uno de los caudillos de las bandas de gnolls de la zona. Pero el dibujo no era demasiado agraciado y sería complicado dar con el gnoll concreto que buscaban. Por tanto, sólo me quedaba una opción: acabar con todos los gnolls que se cruzaran en mi camino. Alguno de ellos tenía que ser el líder.

Al principio no me resultó complicado. Aplicando la habitual táctica de atacar a oponentes aislados, pude matar a unas cuantas alimañas. Sin embargo, la cosa se fue complicando a medida que me adentraba en territorio gnoll. Estos gnolls eran mucho mejores en combate que los que me había encontrado con anterioridad. Para empeorar la situación, había varias patrullas cruzando la zona de forma aparentemente aleatoria. En más de una ocasión me vi obligado a huir cuando un grupo de gnolls bien armados me atacaron por la espalda mientras luchaba contra uno de sus congéneres.

Por fortuna me encontré con Lael, una sacerdotisa humana que se también se había interesado en cazar la cabeza del caudillo gnoll. Decidimos formar equipo para enfrentarnos a los gnolls y, con el apoyo de sus poderes curativos, fui capaz de enfrentarme a grupos de dos o tres gnolls al mismo tiempo. Seguimos avanzando, imparables, y nos acercamos al corazón del territorio gnoll.

Allí surgió un nuevo problema. Los gnolls se apelotonaban en mugrientos campamentos situados en la falda de escarpadas montañas. Con la retaguardia cubierta por las paredes montañosas, era imposible cualquier tipo de aproximación que no fuera frontal. Y eran demasiados para que pudiéramos intentar eso.

Descorazonados, pensamos que no tendríamos más remedio que abandonar la misión cuando tuvimos un nuevo golpe de fortuna. Smole, un mago gnomo, se acercó a nosotros y se ofreció a colaborar. Los magos son criaturas frágiles. No están entrenados para la batalla y no son capaces de llevar armaduras que los protejan. En contrapartida, sus inmensos poderes arcanos son capaces de destruir a un enemigo en una fracción de segundo. No ser capaz de sobrevivir a un combate cuerpo a cuerpo es irrelevante si tu enemigo muere antes de llegar hasta ti.

Los tres juntos fuimos capaces de destruir un campamento gnoll entero. Smole seleccionó a uno de los enemigos y lo transformó en una inofensiva oveja, mientras que yo me encargaba de contener la embestida de los demás. Con los gnolls ocupados en luchar contra mí, Smole estaba libre de masacrarles desde atrás con sus destructivas bolas de fuego. Y ambos estábamos protegidos por los hechizos de Lael. En poco tiempo yacían a nuestros pies los cadáveres de todos los gnolls del campamento.

Ahora que habíamos coordinado nuestras habilidades sólo tuvimos que arrasar un campamento tras otro hasta que localizamos al líder de los gnolls. Lo reconocimos porque era el que estaba más apartado de la carretera. Aunque era ligeramente mayor que los demás, estaba oculto entre los árboles, rodeado de secuaces y no parecía tener ánimos de luchar.

El combate contra los numerosos guardaespaldas resultó muy duro, especialmente con la aparición de un par de patrullas de enemigos que surgieron de detrás de los árboles. Lael tuvo que emplearse a fondo en sus curaciones y terminó casi agotada, pero al final lo conseguimos. Un nuevo cadáver yacía a mis pies. Pero por la cabeza de éste íbamos a cobrar una cantidad de dinero bastante mayor.

De regreso a Lakeshire, el alcalde se mostró muy alegre de ver la cabeza del gnoll y cumplió con lo convenido. Pero teniendo en cuenta lo difícil que es distinguir un gnoll de otro, no pude evitar pensar que podíamos haberle colado la cabeza de cualquier otra alimaña.

Finalmente, nos despedimos y cada uno de nosotros se fue por su lado. Ha sido una buena experiencia. Sin duda, el trabajo en equipo resultará vital para afrontar los retos cada vez más complicados que encuentre en el futuro.