Escrito por Slishbromfurkonfeldtrimtrig Loosenut
Poder es lo que busco, y Poder es lo que conseguiré. Sí, Poder con mayúsculas, para distinguirlo del poder con minúsculas, al alcance de cualquier mago doméstico con un poco de habilidad.
El maestro Gakin, antes de liberarme de sus servicios, me encargó que invocara un voidwalker, un espíritu de la tinieblas, a caballo entre nuestra realidad y el inframundo, y por ello mismo mucho más peligroso que un imp.
Para lograr mi objetivo tenía que encontrar el Círculo de Invocación en las catacumbas que se encontraban debajo de la posada The Slaughtered Lamb.
Mil veces maldije a los constructores de las catacumbas por su diseño retorcido. Más de una vez pasé al lado de la entrada al Círculo de Invocación sin darme cuenta. Cuando finalmente encontré la cámara con el Círculo, encontré una acólita del maestro Gakin que estaba allí para observar mis progresos.
Gracias al poder de la gargantilla que le había arrebatado a Surena Caledon pude invocar con éxito al voidwalker. Cuando el ente apareció me quedé como un imbécil observando su poder latente... Craso error, puesto que el voidwalker no desaprovechó la ocasión y atacó de forma fulminante.
No soy un cobarde, pero dado que la «vida» de mi imp me importa bien poco para alcanzar mis objetivos, lo sacrifiqué enfrentándolo al voidwalker, lo cual me concedió un tiempo precioso para poder acabar con él. Supongo que Lazrin estará bastante, um, enfadado la próxima vez que lo invoque, pero mi dominio sobre él es férreo. Quizás tenga que aguantar un rato sus improperios, pero es un precio bajo a pagar por conseguir mi voidwalker...
El maestro Gakin me concedió el poder para convocar a mi propio voidwalker, sujeto a mi voluntad, siempre que contara con una piedra-alma para realizar la invocación. Eso no iba a ser problema. El mundo está lleno de escoria a la que arrebatar el alma...
Sé que Zhar'vhug, mi voidwalker, y yo, llegaremos muy lejos...
Es hora de salir ahí fuera para enfrentarme al mundo.

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