Aprendiz de Ingeniero
Escrito por Khondor Tharauman
Las montañas que rodean la parte norte del bosque de Elwynn son ricas en vetas de cobre. También es frecuente encontrar cobre en los cerros que se encuentran distribuidos en el interior del propio bosque. Todo lo que hace falta es un minero dispuesto a recogerlo.

Durante un tiempo recorrà las estribaciones de estas montañas recolectando cobre y alguna que otra gema que aparecÃa de vez en cuando. Esto no siempre resultaba fácil, ya que las galerÃas de muchas de las minas de Elwynn tienden a estar infestadas de kobolds. Pero podemos pensar en los kobolds como en una fuente adicional de ingresos. Estos humanoides, más parecidos a ratas que a hombres, no son unos guerreros demasiado buenos asà que, si tenÃa que masacrar a un grupo de kobolds para llegar hasta el preciado mineral, siempre podÃa aprovechar para mejorar mi reputación con la milicia de Stormwind y, de paso, obtener alguna gratificación por parte de los legÃtimos propietarios de las minas por despejar sus túneles de alimañas. Aunque, por supuesto, estos legÃtimos propietarios no tenÃan ni idea de que yo también habÃa saqueado parcialmente sus reservas de cobre. Lo considero una gratificación adicional.
Para poder hacer un buen uso del mineral obtenido, era necesario fundirlo en la fragua de Goldshire. Durante un tiempo practiqué como herrero, fabricando algunas armas y armaduras, pero pronto me aburrà de ello. Hay poco misterio en el proceso de fabricación de una espada, a parte de que el mercado está tan saturado de armas y armaduras que resulta muy difÃcil ganar una cantidad sustancial de dinero con esta profesión.
La ingenierÃa habÃa sido hasta ese momento poco más que una afición, una reminiscencia de mi juventud pasada entre enanos y gnomos. Pero las últimas semanas pasadas en continuo combate contra kobolds y bandidos habÃan ido despertando en mà la sensación de que la ingenierÃa podÃa tener aplicaciones más prácticas. Lo medité profundamente y tuve algunas conversaciones con gnomos sobre el tema, hasta que finalmente me decidà a intentarlo.
No habÃa mejor sitio para convertirme en aprendiz de ingeniero que la ciudad enana de Ironforge, donde residen los supervivientes gnomos que huyeron de Gnomeregan durante la última gran guerra. Precisamente en mi viaje iba a contemplar la más prodigiosa obra de ingenierÃa de los gnomos. El viaje por tierra entre Stormwind e Ironforge es muy complicado. En medio se encuentran las Estepas Ardientes, repletas de dragones, ogros y monstruos en extremo poderosos. TodavÃa no me sentÃa preparado para afrontar retos tan grandes. Pero, a pesar de que el viaje no podÃa realizarse por tierra, sà que podÃa realizarse por debajo de ella.
Realmente no sé cuándo se realizó esta gran obra, pero los gnomos fabricaron un enorme túnel entre las dos ciudades y en ellas instalaron un tranvÃa. Este túnel de proporciones ciclópeas está recorrido por una red de raÃles que permiten guiar las ruedas de unos trenes metálicos compuestos por varios vagones. La estación del tranvÃa de Stormwind se encuentra en el barrio de los enanos. Acudà allà y, tras un cómodo viaje, llegué precisamente al lugar que más me interesaba: el distrito gnomo de Ironforge.

La sola visión de las maravillas fabricadas allà por los gnomos avivó en mà el interés por la ingenierÃa. En poco tiempo entré en conversaciones con varios gnomos hasta que por fin encontré a los maestros adecuados. Fue un aprendizaje duro, pero sabÃa que estaba en las manos indicadas, asà que trabajé con fervor mientras me instruÃan en sus artes.

Afortunadamente, mi experiencia previa como minero habÃa convertido en familiar el trabajo del metal. Con las grandes cantidades de cobre que habÃa obtenido pude practicar mis nuevas habilidades, fabricando todo tipo de objetos. Entre los objetos más interesantes que fabriqué se encontraba una poderosa escopeta que me permitirÃa acabar con mis enemigos desde la lejanÃa. También desarrollé cierta destreza en la elaboración de explosivos con los que sorprender a mis enemigos en medio de un combate.
Finalmente, mientras que mis intentos de iniciarme como herrero sólo habÃan producido hastÃo en mÃ, la ingenierÃa se me reveló como una gran pasión. El potencial de los artefactos que podrÃa construir se antojaba casi ilimitado para mejorar mis posibilidades en combate. Continué trabajando en las fraguas de Ironforge hasta que los maestros ingenieros determinaron que ya estaba preparado para continuar con mi aprendizaje por mi mismo. A lo largo de mis viajes encontrarÃa compañeros ingenieros que me enseñarÃan cómo fabricar nuevos artefactos. Ante mà se abrÃa un mundo de posibilidades.

Pero el dinero que tenÃa ahorrado se habÃa ido acabando poco a poco durante mi aprendizaje. Asà que cuando abandoné las fraguas, lo hice necesitado de ir en busca de nuevas ganancias. Por suerte, esto no resultarÃa difÃcil. Las gentes de Ironforge también tenÃan sus problemas con bandidos, enanos renegados y grupos de trolls hostiles. Todo un filón para el que sea capaz de explotarlo. AyudarÃa a los enanos a deshacerse de algunos de estos enemigos… por un módico precio, claro está.
