Caminando hacia las sombras
Escrito por Khondor Tharauman
y Tazar Inglorion
Darkshire era el lugar ideal para nuestro pequeño encuentro. La oscura posada estaba en el centro del pueblo, rodeada por los vigilantes que lucían sus antorchas para apartar el sempiterno velo de oscuridad que azotaba el bosque. Envuelto en las sombras en una mesa de El Cuervo Escarlata, nadie repararía en la conversación que íbamos a mantener.

Un joven sacerdote elfo nocturno, con el pelo blanco recogido en una pequeña coleta, se acercó a mí. Lo reconocí como Hetlak, un iniciado reciente que aspiraba a formar parte de Circonio. El joven elfo miró a su alrededor, comprobando el lugar. Descubrió en las proximidades a Yarei, la tortuga, y asintió en gesto de reconocimiento. Luego se dirigió a mí con un susurro:
- Mi maestro llegará en breves momentos.
Sin aguardar respuesta alguna, Hetlak se dio la vuelta y salió de la posada. Permanecí en la mesa durante unos minutos más, degustando una cerveza enana fermentada en Kharanos, cuando la pequeña joya que llevaba colgada al cuello se calentó ligeramente y empezó a brillar quedamente con una luz de un tono verdoso. Un miembro de Circonio estaba cerca. La espera había concluido por fin.
La alta figura de Tazar atravesó la puerta del recinto. Un par de parroquianos le dedicaron un rápido vistazo pero luego continuaron con lo sus asuntos. Justo como había previsto. La presencia del sacerdote elfo nocturno habría sido más notoria en Goldshire o Lakeshire, y no nos interesaba que nadie se acordara de nosotros.

Por todo saludo cruzamos una mirada de reconocimiento. Tazar se sentó frente a mí y se dispuso a escucharme. El tema del que íbamos a hablar era muy delicado y no podíamos usar los canales habituales de comunicación. Cuanto antes termináramos, mucho mejor. Comencé a hablar con un susurro.
- A pesar de ser un conocido seguidor de los poderes sombríos has mantenido tu importante posición dentro de una sociedad eminentemente druídica y sacerdotal como Circonio. Incluso has iniciado a Hetlak, tu propio aprendiz, en las artes oscuras. Ahora que me estoy acercando a este camino de conocimiento necesito saber si estás de mi lado. También necesito que me aconsejes cómo debo tratar este tema con el sector más puritano de Circonio.
Tazar asintió ligeramente. Creo que había intuido perfectamente sobre qué tema iba a tratar nuestro encuentro. Se inclino sobre la mesa y me contestó.
- Humano, escucha atentamente lo que te voy a decir. Las artes oscuras proporcionan un vasto poder. Lo sé porque lo he visto y lo he sentido. Los elfos nocturnos, a pesar de nuestra serenidad y sabiduría, tenemos una comunión demasiado cercana con las sombras; la mayoría de nosotros se resiste a reconocerlo y lucha por desligarse de ellas, pero otros hemos aceptado nuestra naturaleza. Sé como sois los humanos, vuestro paso por el mundo es más corto que el del resto de las razas de La Alianza y eso os hace ser impacientes e imprudentes, mi consejo es que seas cauto y no te precipites. Si necesitas consejo aquí estaré para dártelo. En cuanto al clan, creo que va siendo hora de dar un golpe de timón a la nave y dejarnos de esas estupideces de la tierra y la naturaleza. No sé si soy lo suficientemente claro…
Rápidamente aclaré cualquier duda que pudiera tener mi interlocutor.
- Entiendo perfectamente lo que tratas de decirme y comparto tus motivaciones.
Mantuve el gesto adusto en mi cara, pero por dentro sonreía. No estaba sólo en mi búsqueda, Tazar me apoyaría y, por extensión, también Hetlak. Circonio podría convertirse en un excelente camino para alcanzar el poder que tanto anhelaba, pero quizá era el momento de tratar de inclinar la balanza más a nuestro favor. Continuando con el tono susurrante que había dominado la conversación, planteé una interesante sugerencia que había estado meditando durante los últimos días.
- Antes de arriesgarnos a mostrar todas las cartas sobre la mesa sería conveniente asegurarnos algo más de poder dentro de Circonio. Tengo un amigo, un gnomo, que podría ser un interesante refuerzo para nuestra causa. Si consiguiéramos que se incorporara a nuestras filas, nos ayudaría sin duda a desequilibrar la balanza a nuestro favor. Sin embargo, su adoración por las artes oscuras es quizá demasiado evidente. Te hablo de un brujo que practica las artes de la invocación demoníaca. ¿Qué tipo de estrategia podíamos seguir para conseguir su ingreso en Circonio?
Tazar me dedicó una sonrisa malévola.
- Los gnomos son una raza astuta, si tu amigo lo es, seguro que sabrá lo que le conviene. Su inclinación por las artes oscuras hace deducir que se trata de alguien ambicioso, en conclusión, es uno de los nuestros, y si se da cuenta de ello no será necesario convencerle. Imagínatelo amigo humano, podríamos convertirnos en uno de los clanes mas poderosos de La Alianza, seremos respetados y admirados por todos. La Horda temblará con solo oír nuestros nombres. Gracias a nosotros La Alianza se dará por fin cuenta de que necesitamos más contundencia.

Las palabras de Tazar reafirmaban todo aquello en lo que yo había empezado a creer. Pero me había malinterpretado en parte. No tenía dudas sobre Slish, sabía que aceptaría unirse a nosotros en su búsqueda de un mayor poder. En ese sentido, éramos almas gemelas. Sin embargo, mi mayor preocupación era otra y así lo manifesté.
- Pero ¿qué ocurre con los druidas? No creo que acepten con ligereza la admisión de un seguidor declarado de los poderes oscuros que practica abiertamente la demonología. Y no podemos permitir que sus sospechas recaigan sobre nuestras actividades por realizar una defensa demasiado vehemente. ¿Podrás convencerles? A fin de cuenta son los druidas quienes poseen ahora mismo el control del clan.
Tazar me sorprendió con su siguiente declaración. De repente vi claro por qué me habían invitado a formar parte de Circonio.
- Eso si es todo un problema. Conozco a la Elfa que dirige el clan, hemos luchado juntos alguna vez y por lo que sé no es de las que ceden fácilmente. Habrá que buscar algo para convencerla. Podemos exigir un referéndum interno para que no haya un único jefe, sino que todos tengamos el mismo poder, una vez hecho esto, la balanza se inclinará a nuestro favor. En cualquier caso, ella podría esgrimir el hecho de que se encargó de tramitar las gestiones para crear nuestro clan…. ¡Ya lo se! ¿Sabes qué es el símbolo de nuestro tabardo? ¿Sabías que ese símbolo está estrechamente ligado con tu linaje? Se trata de la ancestral garra del pollo. Un antepasado tuyo, Vladimir Tharauman, consiguió vencer él solo a toda una facción de trolls. Según cuenta la leyenda, Vladimir aseguraba seguir las indicaciones que le daba un pollo. Y los reyes de Azeroth reconocieron su bravura concediéndole el título de caballero y un escudo de armas en el que figuraba esa misma garra. ¡Podemos presentarte como el legítimo heredero del clan!
¿Un antepasado mío fundó Circonio? Esa declaración me impactó profundamente. Y ese rumor de que hablaba con un pollo podría parecer ridículo a cualquiera que no estuviera familiarizado con los demonios familiares, como aquel que me acompañaba ahora a mí. Yarei observaba todo desde debajo de una mesa. Pero ahora no era el momento de pensar más en mi demoníaco acompañante. Traté de ahondar más en la cuestión del linaje de Circonio. Estaba sumamente interesado en ese antepasado mío.
- ¿Insinúas que la familia Tharauman ha sido el brazo armado de Circonio desde tiempos inmemoriales? Pero si dices que yo podría ser un heredero… ¿acaso fueron en realidad guerreros humanos los que fundaron el clan mientras que los elfos sólo apoyaban con sus poderes curativos? ¿Y qué es lo que ha llevado al clan a que la situación actual sea completamente al contrario?
Tazar no parecía dar muestras de conocer lo importante que esta información era para mí. Todo lo contrario me contestó con frialdad y naturalidad, como quien habla del tiempo que hace hoy.
- Como bien sabrás, el nombre de tu familia cayó en desgracia y fueron expulsados del clan, entonces los druidas tomaron el poder. Tú eres el primer Tharauman que vuelve a formar parte del clan desde entonces, seguramente porque eres también el primero que intenta limpiar el nombre de su estirpe y devolverle la gloria que antaño tuvo. Eso te sitúa en una posición excelente para reclamar lo que te pertenece.

De repente me percaté de que Yarei movía bruscamente la cabeza hacia un lado. En ese momento me di cuenta de que había otro elfo nocturno en el local. Un elfo que parecía mostrar más interés de la cuenta en lo que estábamos hablando. Quizá era hora de ir concluyendo la conversación. Debía llegar a un acuerdo con Tazar y luego me ocuparía del elfo.
- Debo meditar sobre esto que me has contado, pero mi primera impresión es que es un arma demasiado potente, demasiado importante. Quizá lo más conveniente sea, por ahora, mantenerla oculta y usarla como as en la manga cuando tengamos garantías de éxito. Por ahora te propongo lo siguiente: falseemos las credenciales del gnomo. Hagamos pensar a los druidas que es, por ejemplo, un comerciante que nos ayudará a mejorar nuestra base económica. De hecho conozco a otro gnomo que es realmente comerciante, por lo que podré falsificar las credenciales sin dificultad. Dado que esos altivos druidas no suelen mezclarse con nosotros, la clase obrera, no descubrirán el engaño hasta que sea tarde.
Tazar mostraba signos de inquietud. También se había percatado del elfo que nos observaba. Dirigí un rápido vistazo en dirección al espía y luego volví a mirar a Tazar al tiempo que le dedicaba un leve asentimiento. Tazar comprendió que yo me encargaría del elfo en cuanto concluyera nuestra reunión y una casi imperceptible sonrisa asomó por la comisura de sus labios. Inmediatamente contestó a mi propuesta.
- Muy bien humano, lo dejo en tus manos. Te recuerdo que cuentas con mi apoyo en ambos asuntos que hemos tratado. Me despido ya, que Elune te acompañe en tu camino, hermano humano.

Tazar se levantó y se dirigió a la puerta del local. Cuando pasó cerca del elfo que nos espiaba le miró directamente a los ojos y le dedicó una sonrisa para luego pasar de largo. La cara del elfo mostró un terror sin precedentes y se dirigió a toda prisa a la parte trasera de la posada. Sin duda trataría de salir por una ventana. Así sería más divertido. Acaricié los pomos de mis espadas. Tenía trabajo que hacer.
